viernes, 31 de octubre de 2014

MIRADA MONTEVIDEANA.

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Dada mi experiencia directa al llegar, bajar del ómnibus y pisar tierra costera se siente una sensación de amplitud que en un principio genera ansiedad en un montevideano habituado a la cantidad de flujos de información en diferentes direcciones que puede existir en cualquier barrio de la ciudad capitalina. En Ciudad de la Costa estos flujos aparecen pero en mucha menor cantidad, lo que se encuentra es, amplitud, y sin lugar a dudas tranquilidad.
Sea por la rambla o por Giannatasio dos de las vías de entrada más importantes, el camino parece ser único, la mayoría de los accesos laterales a los balnearios son calles sin asfaltar donde lo que se hace presente es la naturaleza. En el camino nos encontramos con algún pequeño negocio y también con las grandes cadenas de supermercados (obviamente sin la densidad con la que se encuentran en Montevido) a los que para llegar a hacer las compras lo ideal es ir en algún vehículo dadas las distancias que hay que recorrer.

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Más adelante adecuándonos a estas sensaciones podemos entender por qué es que se deja de lado la capital para irse a la Costa, ambiente de tranquilidad, naturaleza casi pura y amplitud que deja de lado la opresión citadina, los flujos constantes de información y de ofertas que proliferan en la ciudad se ausentan en gran porcentaje, de todas maneras hay una notable cercanía entre ambas localidades, que nos lleva a estar en cuestión 40 minutos en la ciudad de Montevideo para no perder sus virtudes.

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¿Algún precio hay que pagar por todos los beneficios de la Ciudad de la Costa?

Según los locales si, sobre todo cuando llueve, las principales críticas son para las calles sin asfaltar que se tornan peligrosas en ocasiones y cuando llueve, intransitables por su inundación, también se deben acostumbrar a las distancias que hay que recorrer para satisfacer las necesidades básicas, de alimentación, salud, educación o trabajo, si esto no sucede o no se esta dispuesto a recorrerlas, mejor sería vivir en la congestión Montevideana.


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En contraposición con la naturaleza balnearia los grandes supermercados están presentes desde hace un tiempo y la reciente construcción del shopping Costa Urbana generan esa tendencia que notamos justamente a la urbanización de la Ciudad de la costa.

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Hay cada vez más calles asfaltadas, construcciones casi constantes (algunas no terminan de satisfacer las necesidades) y una demanda demográfica creciente, estos impulsos hacen parecer que la tendencia es transformarse en una extensión mucho mas urbanizada de Montevideo, pero en lo personal esperamos que no se pierda ese espíritu balneario por ciertas funcionalidades. 


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 Desde nuestro lugar deseamos que se pueda lograr el equilibrio entre estas fuerzas que transforman el hábitat de la Costa de Canelones y que a pesar de la perpetua transformación del entorno se mantenga el ambiente balneario que tanto nos gusta.


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